38º a la sombra, un blues de fondo, estrellas que iluminan.
Y mi hamaca.
Creerán que disfruto, pero escribo.
Y sueño.
Los tipos como yo todavía cerramos los ojos.
El mundo es de ellos, los Tadeo.
Si luchan, bebemos un Chivas. Si ganan elecciones, Norton.
Y si viene la Revolución, no menos que un Rutini.
Miro al cielo, alguna nube a lo lejos,Tadeo que me vuelve.
Tadeo Benitez, 26 años, kiosquero.
Fue al zoológico, se paró en el medio, gritó "viva la libertad".
El león fue el primero en romper la jaula, lo siguió el elefante, liberaron al mono.
Fueron por la jirafa.
En media hora no quedaba ni el loro.
Es así, los Tadeo crean caminos, nosotros los caminamos.
O a veces ni siquiera eso, tan sólo escribimos que soñamos que caminamos.
El Blues que se acaba, las estrellas que siguen, la hamaca.
Y ahora 37º .
Andrelo
Buenos Aires, Noviembre 2005
jueves, 2 de abril de 2009
LA RESISTENCIA (III)
Los que creen en la palabra divina.
Los que que creemos que es divina la palabra.
Andrelo
Buenos Aires, Enero de 2005
Los que que creemos que es divina la palabra.
Andrelo
Buenos Aires, Enero de 2005
ABASTO
De
niño quise ser jugador de fútbol. Cuando me dí cuenta de mis dos
grandes problemas, la pierna izquierda y la derecha, empecé a caer
en la cuenta que los sueños no siempre son una cosa sencilla. Empecé
a imaginarme escritor, como Fontanarrosa. Me veía escribiendo
cuentos de futbol, bares, amistades. Pero la realidad tampoco es una
cosa sencilla. Prefiero contarles lo del 20 de Julio de 2007 .
Era de noche, 1 AM para ser precisos. Empecé a caminar, buscaba algún mendigo que me dé una gran historia. No lo encontré.
Terminé en una fonda del Abasto profundo. Pedí una cerveza, y otra, la tercera ... cuarta...
Algo pasó. De repente, la silla se empezó a levantar, siguió, estaba casi en el techo. Miré hacia abajo, vi a la gente, sus tristezas, sus recuerdos. Me aburrí.
Giré la cabeza hacia la calle Jean Jaures. Vi un morocho que se parecía a Gardel. Pero este cantaba mejor, ¿o será el tiempo ? Luego dí la vuelta para el lado de Anchorena. Había un pelado, un cajón de manzanas, una guitarra. Lo raro es que ahí ya era una mañana de sol.
Me desperté en casa. No entendía demasiado. Me levanté. Tropecé con una nota que decía: Flaco, linda borrachera. Te tuve que traer. Cuidate.
Firmaba un tal Negro Roberto.
Andrelo
Buenos Aires, Noviembre 2006 (remixado entre Febrero 2009 y Febrero 2013)
NOTA CONFUNDIDORA
Con
el debido respeto a los creyentes, debo aclarar que me cuesta
asimilar la idea de los cielos, los infiernos. Obviando el chiste de
Mark Twain, ese del cielo por el clima, y el infierno por los amigos,
me resulta bastante extraña la idea de que sólo el que sigue
ciertas reglas se merece el paraíso. Pocas cosas tan lindas como las
búsquedas espirituales de las personas, y pocas cosas tan raras como
la institucionalización de esas búsquedas que suelen proponer las
religiones.
Pero
en el supuesto caso de que exista algo así cómo un cielo, supongo
que lo mejor es imaginarlo como ese gran cuento de Fontanarrosa (El
cielo de los argentinos). O sí uno es del barrio que es, soñar a
Carlitos cantando algún tango, o a Luca despertando conciencias. Y
que cuando a uno le toque, nunca falten los papeles, las biromes. Y
poder escribir sobre fútbol, sobre bares, amistades.
miércoles, 4 de febrero de 2009
EL FLACO ROLANDO
Hay que
ser guapo para cruzar descalzo la 9 de Julio en pleno verano. Rolando
lo es, un guapo en serio, de otro tiempo.
Tipo
querido, siempre dispuesto a dar una mano. Y si hace falta, como
último recurso, pega.
Nunca
habla de trabajo. Se dice que es matón para un capo del juego
clandestino.
Es guapo el Flaco, aunque tiene un problema: ve una cucaracha y llora. El Cali y el Gordo lo vieron en casa de Luisito, escondido para que nadie vea sus llantos.
El Gordo, impresionado al ver llorar a un guapo, quiso saber el por qué. Le preguntó a la señora, que hizo un par de materias de psicología. La Claudia le habló de los complejos infantiles, de Edipo, que Freud no sé qué y otras cosas más que no se le entendían.
Siguiendo
sus consejos, empezó a investigar sobre la niñez de Rolando.
Descubrió lo terrible, insólito: el Flaco no tenía infancia.
Debo reconocer que cuando el Gordo lo contó, nos reímos bastante. Nos dijo que tenía un amigo policía y que le pidió que rastree a un tal Rolando Martinez, 1,90 m, 80 kg, piel trigueña, etc. La policía no tenía ningún registro, no había ni partida de nacimiento, ni carnet de Chicago al nacer, nada. Como si no existiese.
El Gordo, con todas las dudas, tuvo un pequeño acto de maldad. Sabía que si le preguntaba de su infancia, el Flaco no le iba a decir nada. Entonces lo llamó al celular. Le dijo que quería hablarle, que necesitaba ayuda. El Flaco, de buen tipo, no podía decirle que no.
Se encontraron en un bar. El Gordo, con mucho disimulo, se apareció con una cucaracha en un frasco de mayonesa. Lo abrió, despacito para no avivar. Empezaron a hablar del tiempo, del golazo de Lopez el Domingo, de que este año se tenía que dar el ascenso, hasta que pasó lo que tenía que pasar: cuando Rolando vió la cucaracha, se largó a llorar.
Ahí el Gordo aprovechó para preguntarle si sabía porqué le pasaba eso, si no tendría que ver con la infancia, y que Freud, y que Edipo no era el 9 de Arsenal, y toda esas cosas de la psicología.
Rolando, conmovido, empezó a contar que en su planeta las cucarachas dominaban el mundo, que allá los humanos eran como los perros de acá y que él era un enviado para intentar un estudio del planeta Tierra para las futuras relaciones interplanetarias.
El Gordo no sabía si reir o llorar. Rolando le mostró unas fotos de su planeta, lleno de cucarachas. Ahí el Gordo le preguntó si era el único enviado, y el Flaco, casi enojado, le dice que si era boludo para pensar que un viaje así salía 2 mangos.
A Rolando no lo vimos más, pero hay que creerle al Gordo cuando dice que hasta los extraterrestres son hinchas de Chicago. Si uno lo piensa un poco, muy raro no es. Al fin y al cabo, se confirma lo que se presumía: los guapos, los verdaderos guapos, no existen. Son extraterrestres.
Andrelo
San Martín de los Andes, Enero de 2006 (Remix Enero 2013)
LA RESISTENCIA (II)
Escondido en la mirada de los otros.
Atrapado adentro de las cosas.
El señor gordo vive la felicidad del artificio.
Y el que escribe sólo escribe.
Andrelo
Buenos Aires, Noviembre 2008
Atrapado adentro de las cosas.
El señor gordo vive la felicidad del artificio.
Y el que escribe sólo escribe.
Andrelo
Buenos Aires, Noviembre 2008
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