martes, 11 de noviembre de 2008
MIRADAS
El lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe,
vistos desde todos los ángulos.
El Aleph, Jorge Luis Borges
El punto que contiene al universo,
o el mundo que se esconde en un punto.
El punto de lo individual,
o la mirada puntual que enfoca a la humanidad.
El punto al final del camino,
o caminos que no necesitan de puntos, ni finales.
La mirada del hombre vacío,
incapaz de mirar mas allá.
La mirada puntual que le falta al hombre de allá,
incapaz de mirar más acá.
El punto, las miradas,
los hombres sensibles, los hombres vacíos.
Andrelo
Paraje del Kollasuyo *, Agosto 2008
* Si algún mapa salteño lo registra, ese paraje es mencionado como San Isidro. Lo raro es que no he visto ningún santo, ningún Isidro. Solo he visto una iglesia muy grande y unas pocas personas. No anduve interrogando, pero ninguno parecia llamarse Isidro, ni tampoco ser santo. La magia estaba en el río, las montañas, el viento. Y los silencios que alumbraron este texto.
lunes, 10 de noviembre de 2008
ESCALERAS
Hombres que suben y bajan escaleras.
Escaleras que se embarran con pisadas.
Pisadas de barro que matan cucarachas.
Cucarachas riendo del humano que las teme.
El temor de los niños buscando ser adultos.
Adultos que ni sueñan con ser niños.
Niños mandarina que no envidian al pomelo.
Pomelos que no pueden ser limones.
Limones que vagan por las noches.
Noches que no ocultan al humano.
El humano que sube y que baja.
Subibajas que no son como escaleras.
Escaleras que no van a ningún lado.
Andrelo
Buenos Aires, Noviembre 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008
LA RESISTENCIA
Nos atacan con misiles,
contestamos con palabras.
Y si viene el mercenario,
que haga su trabajo.
Aquí estaremos,
resistiendo.
Andrelo
Buenos Aires, Octubre 2008
contestamos con palabras.
Y si viene el mercenario,
que haga su trabajo.
Aquí estaremos,
resistiendo.
Andrelo
Buenos Aires, Octubre 2008
MONTEVIDEO

Con la prevención que los más infelices sean los más privilegiados.
José Gervasio Artigas, Protector de los Pueblos Libres
Por ahí anda el caballo de Artigas. Quieto, como todo monumento.
Por ahí van los Trankipanki. A la deriva, en su propia isla.
Por aquí suenan los tambores del negro Ansina. De sus hijos, sus nietos.
Y se siente el sonido del río. Habla, nos dice.
Ellos son los Trankipanki, escuchas de los ruidos de esta vida.
Perdidos, no saben del destino, tampoco de disfraces.
Transparentes, nada hay que no se vea.
Y caminan, dan vueltas, la nada los encuentra muy seguido.
Arrancan por las calles sin ruido, siguen por las peatonales.
Algo de gente, poco de sonrisas. El cielo no ayuda, las nubes lo tapan.
Los tambores ni se escuchan, debe continuarse.
Adelante está la plaza. En el medio el monumento, el caballo.
Y se escapa, el caballo se escapa. Aparece un Trankipanki, y otro,
José Gervasio Artigas, Protector de los Pueblos Libres
Por ahí anda el caballo de Artigas. Quieto, como todo monumento.
Por ahí van los Trankipanki. A la deriva, en su propia isla.
Por aquí suenan los tambores del negro Ansina. De sus hijos, sus nietos.
Y se siente el sonido del río. Habla, nos dice.
Ellos son los Trankipanki, escuchas de los ruidos de esta vida.
Perdidos, no saben del destino, tampoco de disfraces.
Transparentes, nada hay que no se vea.
Y caminan, dan vueltas, la nada los encuentra muy seguido.
Arrancan por las calles sin ruido, siguen por las peatonales.
Algo de gente, poco de sonrisas. El cielo no ayuda, las nubes lo tapan.
Los tambores ni se escuchan, debe continuarse.
Adelante está la plaza. En el medio el monumento, el caballo.
Y se escapa, el caballo se escapa. Aparece un Trankipanki, y otro,
un tercero. Ya son muchos, el caballo los guía.
Aprenden el camino, lo marca el jinete.
El caballo ya galopa. Rápido, bien rápido. Cada vez más rápido.
Andrelo
Montevideo, Octubre 2008
Aprenden el camino, lo marca el jinete.
El caballo ya galopa. Rápido, bien rápido. Cada vez más rápido.
Andrelo
Montevideo, Octubre 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
A GUEVARA
Esa risa, Guevara. La veo, la huelo.
Estos pibes, Guevara. Sus remeras, tu cara, sus modas.
Son niños, no entienden del todo, te quieren.
No seas cabrón. Andamos sin rumbo, es cierto, pero no te rías de los que usan tu remera.
Las piedras tienen su magia, tu cara lo mismo.
No, no te rías, esta vez no. Ya no sos uno más, te convertiste en algo distinto.
El hombre nuevo no puede ser racional, tiene que soñar, volar, si para realidad ya hay bastante.
Y sí, Ernesto, no te olvides que hay muchos que bailan por sus quince minutos.
También hay otros, perdidos cómo el hombre de hoy, que por algún misterio, saben que tu cara, tus sueños, algo valen.
No es poco, Ernesto, no es poco.
Creeme que no.
Andrelo
Buenos Aires, Septiembre 2008
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