domingo, 6 de junio de 2010

HAY MÁS TIEMPO QUE VIDA


La toca la pisa la amasa
levanta la cabeza
de nuevo
la toca la pisa la amasa
que los otros corran
no hay apuro.

Andrelo
Buenos Aires, Diciembre de 2009


Al poeta del balón, Juan Román

domingo, 11 de abril de 2010

ENTRE LA LLUVIA Y LAS ESTRELLAS

Yo sí tengo algo para decirle al mundo
no sé muy bien qué es
ni si existen las palabras adecuadas
pero alguien tiene que hacerlo:
esto se cae, se cae

como si fuera una hoja
al empezar el otoño
o el antológico declive de la calle
Guardia Vieja, entre Rawson y Pringles
(paraíso de los bicivoladores)

pero no todas las bajadas son caída
para los aúnesposible
que insisten, van tras el instante
donde el tiempo se detiene
las nubes se disuelven

y en una especie de armonía con el cosmos
se ríen, se acurrucan
y sólo buscan ser
como las discretas tortugas
que van lento
porque alguien tiene que hacerlo.

Andrelo
Buenos Aires, Enero 2010

jueves, 10 de diciembre de 2009

EL JUEGO DE LA VIDA

No sé que pasó
con ese papelito
donde estaban las instrucciones.

Andrelo
Buenos Aires, Diciembre 2009

sábado, 3 de octubre de 2009

EL ARTESANO

Angel estrella
se rasca la espalda.

Le duelen
las cicatrices heredadas

resabios
de un legado de derrotas.

No se resigna
escapa.

Como toda estrella
se sabe sólo un punto

pequeño
muy pequeño.

Pero el brillo
esa es su revancha.

Andrelo
Huacachina, Perú, Agosto de 2009

UN SUEÑO


¿ Que pasa cuando uno se levanta llorando del sueño que ha tenido ? De emoción, no de penas. O sí, ¿ o acaso toda emoción no contiene alguna pena ?

Esa noche, fuí feliz comiendo medialunas frente al río. Duró solo un rato, parecería ser que hasta en los sueños, lo bueno, si breve, dos veces bueno. Por algún extraño motivo, o quizás porque de eso tratan los sueños, empezaron las complicaciones. No recuerdo los detalles, sólo que yo era un hombre de barbas sin bigote.


De repente me encontraba encerrado, en un lugar que bien podría ser una cárcel, o incluso un neuropsiquiátrico.

En la cama, uno suele exaltarse, despabilarse, cuando algo importante está por sucederle. Como aquel instante en que nos vienen a buscar a todos los reclusos.

Ahí fue cuando me desperté. Aunque seguí acostado, intenté meterme de nuevo adentro del sueño. Es probable que no lo haya logrado, y el relato que sigue tan sólo sean las fabulaciones de un hombre que escribe.

Lo que recuerdo es que nos encaminaron hacia el medio de una plaza, como en los ahorcamientos que se ven en las películas. Pudo haber sido el final de este cuento, esta vida... pero un muchacho joven le disparó al verdugo de circunstancia y nos liberó a todos los acusados.

El muchacho se paró en el medio de la plaza y comenzó un discurso. No dijo demasiado, sólo que uno de los liberados era el de las poesías, las que todos leían a escondidas.

Ante la multitud, leyó aquel poema. Todos lo siguieron.

Esta es la historia de como fuí acusado y liberado.

Y mientras caminaba hacia el río, las medialunas, mucha gente me seguía. A la distancia, con respeto, en silencio. Sólo repitiendo cada tanto, como mantra, mi poema libertario.

Es probable que todo sean los delirios de un loco que escribe. Porque se supone que los sueños, los verdaderos sueños, nunca terminan.

Andrelo
Buenos Aires, Abril de 2009